Necesito
salir de este cuerpo penetrando en el cuerpo del lenguaje o dejándome penetrar por él
durante la extinción de las palabras. Ésa es la principal razón por la cual antes escribía en mi habitación y ahora
prefiero lugares públicos cargados de sinsentido, por si caigo muerta al escribir tantas verdades inútiles.
Si comienza a hablarme la página en
blanco , no me sorprendería , me
reclamaría por lo idiota que soy al derramar tinta sobre mis manos mientras escribo
, durante todo el proceso de indigestión del lenguaje. Como si fuera posible un
lenguaje , una boca, una lágrima en el sexo. Mientras escribo el cuaderno deja escapar sus hojas ,
se desprenden a manera de rechazo contra mi escritura , porque mis escritos se contradicen en su exhortación
al ridículo. Éste es el ritual pagano
que precede a la cacofonía del silencio
y a los temblores de piernas. Cada palabra tiene su propio sacrificio, en especial para los
iluminados que acostados sobre otros
cuerpos , no llega a cubrirlos la noche,
la voz no se les cubre de pelusas. Allí están quienes caminan a la espera de
quien los alimente o les arregle el
peinado, tienen miedo que la cocina explote mientras se enjuagan la cara, no retienen nada
de sus semejantes ni del paisaje,
caminan sin detenerse frente a ellos .
Así es como se conocen sin intenciones sexuales, se sientan en las butacas
donde otras personas se sentaron e
hicieron los mismos gestos de hastío. Otros estiran la mano para sujetarse del
metro o pagar el pasaje, se detienen para arrojar comida a los peces o a las
palomas, se detienen frente a sus retratos de adolescentes o delante del
espejo, pero sin estremecerse. Cada vez que llegan a la estación comprueban el
horario del autobús , todos pierden cabellos o pestañas sin el menor
remordimiento. Sin embargo qué pasaría si todos tuviesen que repetir el mismo
diálogo . Quién no pensaría en arrojarse a los rieles. Allí están al servicio
público del espíritu más desesperado, el mar , los bares y los prostíbulos, tangible encuentro con la
desarmonía. Allí está la hoja seca que espera una mano para que se deshaga.
Colección virtual de poesía ( 2013).
*Textos inéditos .
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.
Muy bueno prima, transmite el sentimiento
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