POEMA
6
Amor mío, pagaré lo que fuese necesario por un silencio tuyo pero mío.
POEMA 7
Sométeme a tus ojos, a su actitud contemplativa. Envuélveme en tu credo del no
creo. Sométeme, soy quien recién aprende a deslizarse, a pulirse. Así crisálida
tuya, así soledad, resignada a la devastación, sométeme, hazme un poema. No soy
la misma después de beber tu sangre.
POEMA 8
Esfuérzate, han violentado las tumbas de los pájaros .El tiempo espesa niebla
de miopía infame separa tu pupila del conjuro de los pájaros y sus nidos. No se
separa la yema de la oscura. (Ríes.) Querida, han abierto las tumbas de los
pájaros y han colgado las plumas por todo el vecindario, han cubierto la tierra
con las plumas. Te lo recuerdan, el silencio crece como las plumas y las garras
de esos pájaros después de muertos. No te niegues a parirte, no te mueras que
nadie arañará el féretro donde has guardado con ansias tus huesos, a tu peor
dolor, aquél que no tiene cicatriz. Esfuérzate, nadie contará en tus cabellos a
los astros. Nadie llorará a los pájaros.
POEMA 9
La mujer que se negaba a reír porque estaba sola, la que se abría los ojitos
con los dedos. La mujer mosca, llena de ojos, hastiada de ojos. Tienes un par
de alas atrofiadas, las otras dos sólo te sirven para escribir. La mujer
sangrante pero todos los días, la hemofílica de rizos de humo, de defectos
perfectos. La mujer carbono, la mujer pez, ¿acaso sirena?. La mujer violeta,
cuadrúpeda, incierta, bípeda, mera mosca. Seguiste la evolución de mosca a
mujer, de mujer a mosca, seguiste tu propia evolución. Te prohibiste el paso a
los vestidores. La mujer víctima de los ocasos, en tu silencio trina la cierva
decadente de la plaza. La palabra no te bastó querías el viento, querías
abrirte las venas y no dejar entrar a nadie. Nada te servía, ni para mucho ni
para poco, esperabas, como las semillas, como los truenos, siempre con esa barba
que nunca tuviste necesidad de afeitar. Mujer mariposa pero cuántas mariposas
murieron hasta ti, no eres la versión original, mira tu danza de cabello en la
hoguera, Drosophilla sapiens.
POEMA 10
Acabada, así como en ti se vive me veo. Secuestrada, traicionada por mí,
siguiendo el oráculo de tu cuerpo desnudo. Así viví para ti tantas desgracias.
Hoy tengo una mujer entre mis piernas, me duelo, ya no eres mi refugio. Un
lienzo de piel, un muro de piel. La piel arde y quema, tu belleza me es inútil y
te extraño. Pero no debe extrañarte ser una extraña, heredera de ti misma. Oh,
tristísima. Ayer tú preparabas vino con mis ojos, nos sobrevienen tiempos
febriles. Como en un espejo, atraviesan los muros pájaros con los picos rotos,
tienen hojas de olivo no alas. También salen niños, nos miraban niños y se
quedaron con la carita sucia. Camino con los ojos. Desclavo cada recuerdo tuyo
de la casa, soy un orificio. Me como los clavos, esta imagen no me sirve la
besó el silencio. Tengo una mujer entre las piernas, me duele esa mujer
solitaria dibujada por tus dedos en el agua de un pozo.
POEMA 11
Las palabras no hacen puentes ni líneas de fuego. Pero lo pensaste, te
expusiste. A cuesta de qué, a sabiendas de qué. Ya nadie puede hablarte , sólo
haces muecas, reclamas, emerges de ti y vociferas: yo seré tu muda por una
centena de años más. Pero para qué, para qué tu ingenio de invierno
persiguiendo geranios, para quién tus huesos, de quién serán tus cavidades que
hacen eco en el olvido. Quién descubrió el dolor y habló de sus amantes. Quién descubrió el
dolor. A quién no le duele doler. Estoy de duelo, un duelo me abanica el
rostro. Tú sabes la palabra rueda no inventó la rueda. Pero lo pensaste, las
palabras no construyen barcos, ni mares, ni dan largas caminatas de hormigas.
Pero lo pensaste, pensaste, a mí me sobran las palabras, cómo llamarme, cómo
callarme si mi fortaleza está hecha de emes, si el silencio es:
S-I-L-E-N-C-I-O. Si mi locura , si toda yo soy como una piedra en el agua, y
adentro de la piel, de los intestinos, de la bilis, de los átomos, adentro en
el corazón del viento, las palabras.
POEMA 12
Estoy aquí y allá, repitiéndome lo que tengo que hacer mientras lo hago. La
memoria atrae un verso, lo inhalo, lo expiro, lo escribo. Me repito ser
desdichada ajena, la mensajera de las flores del higo. Oh, tus malditas
primaveras mal pintadas sobre mis ojos. Hoy por el descuido de la muerte,
canto, hago la revolución, canto, ¿has visto a los caracoles? La vida es un
cuchillo sin filo, no corta, quiebra. Quisiera atraparme en una palabra
distinta a la palabra burbuja. La tierra tiembla, los hombres tiemblan, ¿has
visto a los caracoles?
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.
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