viernes, 21 de junio de 2013

“LUCES DE DELIRIO ” (2010)


POEMA 1
Convéncete este dolor es tuyo. Esta muñeca de papel humedecida, tu esperanza.

POEMA 2
La mujer que vive encima de la cúpula se encarga de guardar la luna todos los días. Su silencio- en lo posible- es su monumento de buena fe. ¿Es su oficio, un oficio creíble? ¿Se puede hacer el amor tan cerca del cielo? ¿Con quién? ¿Acaso su arduo oficio le permite escribir poemas de cortejo? (No importa si a hombres o a mujeres, no importa si son poemas de cortejo.) Si es así, ¿quién le provee los silencios?, ¿quién le repite: estás viva, estás viva? La memoria aún sin domesticar le sirve otro café. Se deja escuchar: ¡Un baño de agua fría para los locos! La guardiana oculta su nombre y su sexo pero en la memoria. Sufriría igual. Dona litros de sangre al silencio, se proclama catadora de silencios agrios y con nata azul-verdosa. Empero se le acusa de no tener silencios. De prohibirse.
 
POEMA 3
Me estoy cayendo de sola. Te esfuerzas en vano, querida. La memoria siempre es la peor llaga, la quemadura repetida en tus ansias por vivir. Mi deber es hacer de mí algo que jamás te toque. Te estás cayendo de infiel, no crees en la resurrección de la carne. Me estoy cayendo porque tengo la labor más perra, mirarte como un tronco mutilado, mirarte y que no seas mi amor. ¿No crees en mis ausencias? No creo y me caigo de aire, de sola, de sola.

POEMA 4
Volvió la ansiedad a destrozarme los ojos, vino a tentarme con un camino de botones, con un mar hecho de botones, a mostrarme las palabras como si fueran cadáveres horrendos devueltos por el mar del silencio. El silencio asomando sus pestañas vino a iluminarme con su luna enferma. Lo dudo, vino a arrancar de mis manos lo irremediable. A devolverme a los médanos rodeados de botones. Un camino de botones, la vorágine. ¿Ahora madre hacia dónde?


POEMA 5
Tengo en el corazón mariposas encendidas, quién me quiere morir. A quién fuese yo le ofrezco el silencio. El silencio de los árboles como un silencio nuevo, renovado, cuál si éste fuese el único silencio capaz de permanecer en la memoria. El silencio es la edad, de la noche, de las cosas. Mi vida, tu vida es silencio sostenido en mis labios. Pero el amor persiste intacto, la lluvia no lo moja. Ofrezco un silencio único, mutante, húmedo, solo, acabado, con seis patitas, sin seis patitas. Porque tengo tanta vida y también silencio. Yo ya no sé decir quién no soy.



Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.



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