viernes, 21 de junio de 2013

Qué puerto triste sin tu mar , sin tus olas que golpeen fuerte y duelan.,


Digamos que éste es el mar y nadie lo ve.
Esta silla sacude su aleta dorsal y se extingue.
No hay mar. Qué puerto triste sin tu mar 
sin tus olas que golpeen fuerte y duelan.
Ya no quedan banderitas de humo.
Toda la noche en la noche sola. 
He llorado toda la noche en otro sexo.
Brújula sin hechizo. El conejo blanco 
murió asfixiado en el sombrero de la maga.
No sé hacia dónde partieron los barcos  
con toda mi sangre. 
Pero por piedad, quédate irreal en el puerto.
Golpéame el pecho con tu mar invisible.
Devuélveme el delirio de las caracolas.


Colección virtual de poesía ( 2011).
 
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.


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