Digamos que
éste es el mar y nadie lo ve.
Esta silla
sacude su aleta dorsal y se extingue.
No hay mar.
Qué puerto triste sin tu mar
sin tus olas
que golpeen fuerte y duelan.
Ya no quedan
banderitas de humo.
Toda la
noche en la noche sola.
He llorado
toda la noche en otro sexo.
Brújula sin
hechizo. El conejo blanco
murió
asfixiado en el sombrero de la maga.
No sé hacia
dónde partieron los barcos
con toda mi
sangre.
Pero por
piedad, quédate irreal en el puerto.
Golpéame el
pecho con tu mar invisible.
Devuélveme
el delirio de las caracolas.
Colección virtual de poesía ( 2011).
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.
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