La nada es
pronombre personal.
Estoy
anciana de lo mismo:
ganamos un
almuerzo, perdemos el bus,
se
terminaron las servilletas.
Las mangas
de la camisa están amarillas.
Regresamos
al Zoo.
Nos buscan
raíces en los talones,
el médico
internista nos hace sacar la lengua,
se
transforma en un oso gigante,
modula su
voz de oso fumador
y nos
pregunta: ¿Qué te duele?
Como si
fuera posible decir que
nos duele
con tanto dolor.
Como para
saber qué me duele,
se rasca la
oreja, se come mi historia clínica.
Necesita
practicarme una endoscopía,
me da la
orden estricta de no consumir sopa caliente.
A mi abuela
que lo mira tanto,
le recomienda
amputarse
el dedo
extra que tiene de nacimiento.
La abuela se
ríe y el médico internista deja de ser oso.
Por mi
parte, me dejaré las uñas largas,
los
bolsillos llenos de caimanes.
Aceptaré el
café con leche, la soga en el cuello.
Colección virtual de poesía ( 2011).
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.
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