viernes, 21 de junio de 2013

La abuela se ríe y el médico internista deja de ser oso...


La nada es pronombre personal.
Estoy anciana de lo mismo:
ganamos un almuerzo, perdemos el bus,
se terminaron las servilletas. 
Las mangas de la camisa están amarillas.
Regresamos al Zoo. 
Nos buscan raíces en los talones, 
el médico internista nos hace sacar la lengua, 
se transforma en un oso gigante, 
modula su voz de oso fumador 
y nos pregunta: ¿Qué te duele?
Como si fuera posible decir que 
nos duele con tanto dolor.
Como para saber qué me duele, 
se rasca la oreja, se come mi historia clínica. 
Necesita practicarme una endoscopía, 
me da la orden estricta de no consumir sopa caliente.
A mi abuela que lo mira tanto, 
le recomienda amputarse 
el dedo extra que tiene de nacimiento.
La abuela se ríe y el médico internista deja de ser oso.
Por mi parte, me dejaré las uñas largas,
los bolsillos llenos de caimanes.
Aceptaré el café con leche, la soga en el cuello.


Colección virtual de poesía ( 2011).
 
Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.

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