viernes, 21 de junio de 2013

Le Sacre du Autumn ( 2011)



Estoy sentada sobre el poema. Una soledad suprema, admite la existencia de otras soledades aunque serviles y aprendidas. Llevo años, tal vez siglos, tal vez sexos, buscándome la voz con la lengua, el alma con el cuerpo y nada. Me es imposible utilizar el lenguaje de las agujas del reloj y no me importa. Escribo para descifrarme. Hablo dirigiéndome a mí. Le amputaron el pie para coserle el pie. La única ventana del castillo, tiene vista al hospital psiquiátrico. Mirar como resolviendo una ecuación matemática del azar. Mirar, por ejemplo, el patito de hule en la bañera. La topografía de la mirada está hecha con bostezos atrapados a dos manos. Le robo los poemas a un pájaro ciego. Lágrimas sólidas, purita sal. En realidad, se lloran ojos en una intersección de calles donde el único peatón es una botella plástica. De pronto volverse lineal. El pájaro ciego no existe. Tropezarse con sonrisas de dientes rojos. Repasar las vocales, no confundirlas. La mano del amante en la línea once, la mía dibujada con otro color y mayor precisión también en la línea once. Dibujo a grandes rasgos a una muchacha mutilada de una mano. Siempre la voz de mi madre a los cuatro años, hablándome para no dormirme. ¿Dónde está el perrito? ¿Y la muchachita de ojos verdes? ¿Y el muchachito de ojos verdes? ¿Y el carrito azul? ¡Encuéntralo, encuéntralo! Señala el lugar de la herida. Estamos cerca del poema. Se come el pan de la memoria. La intensidad del poema varía, ahora escribo para no hacer el amor. Hago el olvido.

Autora: Rosakebia Liliana Estela Mendoza.

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